Diez maneras de esconder un rinoceronte

Es algo que le puede pasar a cualquiera: De repente tenés que esconder un rinoceronte.
Quizá un martes lo encontraste perdido comiendo las flores del puesto de la esquina y antes de que el florista salga a los escobazos gritando “fuera bicho”, vos te escabullís con el rinoceronte y te lo llevás a tu casa en el asiento de atrás de la bici. Pero cuando estás por pedirle permiso a tus padres para quedártelo, te das cuenta de que sería mejor esperar al fin de semana, para que ellos estén descansados y de buen humor. Entonces sí o sí tenés que disimular al rinoceronte. Al menos hasta que llegue el momento justo de
conversar en familia sobre quién se va a ocupar de sacarlo a pasear.
Si algo así te sucede, no te preocupes: hay varias formas de esconder un rinoceronte.

Publicado por Quipu.

Lo que sé de mis monstruos

El que empiece a leer
tratando de buscarle la quinta pata al gato,
mejor será que busque en otro lado.
Acá no hay gatos, hay monstruos.
Y sí: algunos tienen cinco patas.
El que empiece a leer
esperando que lo convenzan
de que los monstruos existen,
mejor será que lea otra cosa.
Acá nadie quiere convencer a nadie.
Eso sí: puedo perdonar
que no se entienda lo que cuento.
Puedo perdonar que a muchos los aburra
o que a nadie le interese.
Pero lo que realmente me ofendería
es que duden de lo que digo.
Porque todo acá es verdad.
Y puedo jurarlo: lo juro por mis monstruos.

Así, con esta pequeña advertencia comienza Lo que sé de mis monstruos. Una serie de confesiones noveladas sobre todo el conocimiento que he adquirido sobre monstruos en lo que va de vida.
Una novela de Ediciones SM.

¡Más letras que no sé qué!


Cuando terminen de leer este libro no se sorprendan si ya mismo quieren
abrazar bebés cachetones,
bucear como delfines,
curar dinosaurios enfermos,
dibujar estatuas felices,
estirar firuletes garabateados
fabricar grandes héroes,
guiar hipopótamos indecisos,
hablar idiomas jeroglíficos,
inaugurar jardines kilométricos,
juntar kiwis lanudos,
lamer montañas nevadas,
mimar noventa ñandúes,
nadar olas peligrosas,
obsequiar peluches queridos,
prohibir quejas rabiosas,
quitar rabos salientes,
reírse sin tapujos,
sentirse tan únicos,
tararear un villancico,
unir universos,
vagabundear, volando con
Walter, el que toca el
xilofón,
y, al final,
zambullirse para siempre en el océano de las palabras.

Una historia por cada letra del abecedario. 
Una letra que se mete en cada palabra de cada historia.
La reina Ramona que recorre el reino buscando un remedio para el rey Romualdo que por remolón ronca como un rinoceronte. El ogro Otto que formó una orquesta de rock con órgano, coro, bombo y bongó. Los fantasmas que frecuentan la farmacia de la familia Fernandez y se llevan foquitos, felpudos y frascos. Los Fernandez que fastidiados telefonean a los flautistas más famosos de Francia para que con su flauta fascinen a los fantasmas...

¡Y tantos más! 

Un libro escrito mano a mano con Silvia Schujer. 
Publicado por Guadal.

Monstruos mellizOOs



Ellos nacieron el mismo día, son mellizos y son monstruos. Por primera vez van a festejar su propio cumpleaños. Y para eso, nada mejor que aprovechar la torta, los globos y los amigos de la fiesta de un nene que también cumple años. Pero ¿y el regalo?, adiviná qué se regalan los monstruos entre ellos...


Monstruos mellizoos de editorial La Brujita de Papel palpita (con latidos de monstruo) a través de las espectaculares ilustraciones de Fernando Falcone

Purapanza

Antes, cuando papá decía que la panza de mamá tenía olor a paraíso,
yo le decía que no y nos peleábamos. Porque papá me contestaba que
para qué hablo si yo no conozco el olor del paraíso.
Y yo le decía que a mí no me importa porque él ni siquiera conoce la
panza de mamá. Porque yo estuve ahí y él no, y nunca va a estar.

La historia, tan antigua y tan nueva, 
de un niño y una Panza.

Nota periodística 

Cuentos en zapatilla

Un zorrino, un castor, un mono y una llama recorren distintos paisajes y estaciones siguiendo, sin saberlo, el camino de una misma zapatilla. 
Historias bellamente ilustradas por Maria Lavezzi, para leer solos o en familia, para disfrutar descalzos o en zapatillas.  
Editorial Guadal. 

Mi hermano llegó de otro planeta un día de mucho viento


¿Cómo puede ser que haya gente que no cree en los extraterrestres? ¡Si es mucho más fácil creer que los extraterrestres existen a creer que un hermano ya no exista!
Un niño aparece en el canasto de la ropa; o al menos así lo recuerda Nahuel.
El recién llegado estira la mano y Nahuel comprende que esa mano no puede ser de este planeta. La madre le abre las puertas de la familia y acierta justo con el nombre; porque de todos los nombres del universo, 
Boris es perfecto para un extraterrestre.
Pero Nahuel no se hace hermano de Boris así como así. 
Es que muy adentro suyo quizá tenga un pálpito. 
El pálpito de que el paso de su hermano por la Tierra será demasiado fugaz.

Esta novela fue ganadora del Premio Casa delas Américas 2012. El jurado integrado por los escritores Leonor Bravo (Ecuador), Liliana De la Quintana (Bolivia), Carlo Frabetti (Italia/España), Avelino Stanley (República Dominicana) y Nelson Simón (Cuba), decidió por unanimidad: “En consideración a sus cualidades literarias, su contenido y adecuación a la edad. La obra aborda con sensibilidad y acierto narrativo el tema de la diferencia física y la pérdida de un ser querido y consigue sostener el punto de vista de la voz infantil del narrador, dotándola de frescura y humor, pese a la dureza del tema. Destacan en la novela, además, los valores de apertura y aceptación de nuevas situaciones, a través del amor y la amistad”.